Festival de la Leyenda Vallenata

Foto: Diana Jáuregui

Tipo de evento: Concurso

Tipo de convocatoria: Nacional

Página web: http://www.festivalvallenato.com/

Su primera versión se realizó en 1968 y se lleva a cabo cada año generalmente del 26 al 30 de abril. Su escenario es el Parque de la Leyenda Vallenata “Consuelo Araújo Noguera”, en la ciudad colombiana de Valledupar, capital del departamento del Cesar, aunque anteriormente se realizaba en la Tarima “Francisco El Hombre” de la Plaza Alfonso López. El Festival es organizado por la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata. Es un evento perteneciente al Nodo Vallenato de la Red Nacional de Festivales de Músicas Tradicionales Colombianas y como tal difunde las músicas andinas colombianas de la región del Caribe oriental del país, con énfasis en el género del vallenato.

Es una de las fiestas más importantes del folclor y la cultura del país, por lo cual fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación, mediante la Ley 739 de 2002. El Festival preserva, defiende y promueve la auténtica expresión folclórica y popular conocida como música vallenata, en sus cuatro aires: merengue, paseo, puya y son.

El Festival se caracteriza por sus cuatro concursos: el Concurso de Conjuntos Típicos de Música Vallenata en las categorías Profesional, Aficionado, Juvenil e Infantil; el Concurso de la Canción Vallenata Inédita en cualquiera de sus aires; el Concurso de Grupos de Piloneros en las categorías Adulto, Juvenil e Infantil; y el Concurso de Piquería.

En desarrollo de sus objetivos, la Fundación organizadora mantiene su actividad durante todo el año mediante el apoyo a la agrupación musical “Los Niños del Vallenato”, a la Escuela de Talento Vallenato “Rafael Escalona”, y a la Tienda “Compai Chipuco”. Otro de los logros de la Fundación es la construcción de la primera etapa del Parque de la Leyenda Vallenata “Consuelo Araújo Noguera”, en un predio de 23 hectáreas que es de su propiedad.

Durante el Festival se realiza la representación de teatro callejero de la Leyenda del Milagro o Leyenda Vallenata, la cual da nombre al certamen y cuya síntesis es la siguiente:

Dicen las crónicas que corría el año de 1576, cuando en casa del lusitano Antonio de Pereira se desarrolló una intriga sentimental con su esposa, Ana de Peña, como protagonista. La india Francisca, bella y sensual, despertó los celos en la esposa del portugués al sospechar ella que entre ésta y aquel existían relaciones amorosas, no obstante estar la india casada con el indio Gregorio. Llevada por los celos, la dama hispana maltrató y azotó a la india y, en presencia del resto de la servidumbre le cortó los cabellos, perpetrando de este modo grave ofensa y humillación a la nativa. Un indiecito tupe de nombre Antoñuelo, burlando la vigilancia, logró escapar y acudió al cacique de los tupes, Coroponiaimo, para informarle de este incidente. El Cacique montó en ira, comunicó lo sucedido al resto de la tribu y convocó una reunión con sus aliados, entre otros, el Cacique Coroniaimo, y allí se tomaron decisiones de ataque contra los españoles para vengar la ofensa.

Itotos, cariachiles, tupes y chimilas se fueron al ataque. A sangre y fuego, el 27 de abril se tomaron el hato de Unyaimo, dando muerte a cada uno de los moradores en medio del fuego. Librada la batalla, corajudos y triunfantes, avanzaron los indios guerreros al Valle de Upar, rodearon el templo de Santo Domingo y penetraron a las casas de los alrededores. Como era costumbre siempre que combatían, incendiaron todo y sin distingo de edad y sexo sacrificaron a los españoles que encontraron, sobrepasando el medio centenar.

Según refiere la leyenda, en el momento de la tropelía surgió de entre el humo y las llamas la figura deslumbrante y de tierno mirar de una hermosa mujer, que recogió en su manto las flechas encendidas de los indios, evitando de ese modo la destrucción del templo y mayores proporciones de mortandad. Ante el prodigio de esta aparición, los indígenas huyeron despavoridos buscando refugiarse en sus dominios; pero no fue fácil ni tranquila su fuga porque el europeo había reaccionado con violencia, iniciando una persecución de exterminio bajo el mando del Capitán Antonio Suárez De Flórez, manco y valiente conductor de la Guardia Española.

Mientras los indios libraban la batalla de a pie, los españoles la emprendieron contra ellos debidamente montados a caballo. Esto permitió que remontando las sabanas de Sicarare, llamadas posteriormente “Del Milagro”, les dieran alcance en la laguna del mismo nombre. Como los indios sabían que de llegar los soldados a este punto estarían agotados y vencidos por la sed, procedieron a envenenar las aguas de la laguna con barbasco, el cual les produciría una intoxicación inmediata y la pérdida de todas sus fuerzas. En esas condiciones, fácil le sería al nativo dar muerte y vencer a sus seguidores. Pero ¿qué ocurrió? ¡He aquí lo inesperado! Nuevamente apareció la figura hermosa de la mujer que surgió en el templo, que ya los indios conocían, y con un báculo en su mano, uno por uno, tocó a los envenenados y uno por uno volvían a la vida. Se había operado el gran milagro.

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