
Foto: Diana Jáuregui
Tipo de evento: Festival, concurso, Alborada
Tipo de convocatoria: Regional
Página web: http://www.festivalnacionaldelporro.org/
Se realizó por primera vez en 1977, aprovechando el bicentenario de la fundación del municipio colombiano de San Pelayo, “Capital mundial del Porro”, en la región del Medio Sinú, en el departamento de Córdoba. Se lleva a cabo anualmente a finales del mes de junio o principios de julio y es organizado por la Fundación Festival Nacional del Porro y la Alcaldía Municipal. Como evento perteneciente al Nodo Caribe de la Red Nacional de Festivales de Músicas Tradicionales Colombianas, difunde las músicas del Caribe occidental de Colombia, especialmente el género del porro con sus variantes pelayero, palitiao y tapao.
Durante el Festival se desarrolla el Concurso de Bandas en las categorías Infantil, Juvenil, Banda Pelayera y Bandas Especiales. También se lleva a cabo el Concurso de Danza en las categorías Infantil, Juvenil y Mayores y el Concurso de Obras Musicales Inéditas en Porro Palitiao, Porro Tapao, Porro Vocalizado con arreglos para banda, Porro Vocalizado con arreglos para conjuntos de guitarra y Fandango Tradicional.
La Alborada es el evento inicial del Festival, en el cual participan todas las bandas concursantes que, al unísono, ofrecen un concierto con los porros tradicionales de San Pelayo. Por las noches se celebran los fandangos, o ruedas de fandango, en los que las parejas bailan hasta el amanecer girando sin cesar en sentido contrario a las manecillas del reloj y en torno a la banda, llevando velas en su mano derecha.
La historia de las bandas pelayeras se remonta a los siglos XVII y XVIII, cuando llegaron al país los primeros instrumentos metálicos por el Océano Atlántico y luego por los ríos Sinú y San Jorge. Pero no fue sino hasta el siglo XIX que comenzó el auge de las bandas, debido a la importación de más instrumentos y a la llegada de algunos músicos extranjeros. Entonces, se congregaban, alrededor de una nueva embarcación, decenas de curiosos que se aventuraban a interpretar el clarinete, el trombón, la trompeta, el bombardino o la percusión. En principio las bandas tocaban valses, polcas, mazurcas, foxtrots, danzas y contradanzas en las fiestas elitistas. Posteriormente las raíces africanas y los lamentos campesinos e indígenas se mezclaron con esos aires foráneos. Así nació el porro, a orillas del río Sinú, en medio de los sembrados, el ganado de engorde, la vaquería, el amor por la tierra y la alegría del hombre costeño.
Los integrantes de la banda pelayera, en su mayoría, son campesinos que en sus ratos libres se dedican a aprender algún instrumento musical que posiblemente compraron con esfuerzo, que heredaron de sus padres, o que adquirieron a bajo precio en una casa de empeño después de que su dueño lo abandonara para cubrir la deuda que dejó tras una parranda.